El debate sobre la desigualdad en España está podrido, esto es así porque en realidad a nadie le interesa dar una imagen veraz del nivel y la tendencia de la desigualdad en España, la mayoría trata de malinterpretar los datos para dar una imagen de una España más o menos...

El debate sobre la desigualdad en España está podrido, esto es así porque en realidad a nadie le interesa dar una imagen veraz del nivel y la tendencia de la desigualdad en España, la mayoría trata de malinterpretar los datos para dar una imagen de una España más o menos desigual, para justificar un recorte o una expansión de la redistribución estatal. En este artículo me propongo arrojar luz sobre el tema aclarando varias falsedades que se han escrito en este mismo  blog, en el artículo “La perpetuación de la leyenda de la desigualdad en España”.

El artículo, que no presenta ningún argumento, es simplemente una colección de vaguedades acentuadas por una mala comprensión de los datos sobre desigualdad. En la primera parte del artículo se habla de que la desigualdad en España tiene un carácter vertical, entre los ciudadanos y el estado, y no horizontal, esto es, entre los propios ciudadanos. Esto es una contradicción en sí misma, ya que si se argumenta que el estado tiene excesivo poder sobre la economía y la sociedad, es de esperar que use ese poder para favorecer económicamente a los grupos con los que tenga una buena relación, por lo que, al final, esta relación de desigualdad vertical acabaría plasmándose en desigualdad entre los ciudadanos. Además, culmina este apartado advirtiendo de los posibles efectos nocivos sobre el crecimiento de una mayor redistribución estatal, este es un tema que daría para varias entradas con lo que únicamente diré que esto es algo que no está nada claro, por ejemplo en este paper del FMI se encuentra que no hay una relación negativa entre la redistribución y el crecimiento económico.

En el siguiente párrafo afirma que el discurso de la desigualdad en España está distorsionado ya que la desigualdad de riqueza neta es menor que en muchos otros países de su entorno, haciendo referencia a los datos que aporta este informe de Instituto Juan de Mariana, aunque sin citarlo. Este discurso adolece de varios problemas, para empezar el informe del IJM saca sus datos del informe de distribución de la riqueza mundial de Credit Suisse (2015), que a su vez usa datos de la encuesta financiera a las familias que elabora el Banco de España. Esta encuesta se hace cada tres años, por lo que los datos anuales de Credit Suisse se elaboran mediante regresiones de los datos de la última oleada, es por esto que en los años que se publica una nueva oleada de esta encuesta los datos de Credit Suisse varían tanto, por ejemplo, en 2010 (usando la oleada de 2008) estimaban un Gini de riqueza neta de 56,5 puntos, mientras que al año siguiente (usando la nueva oleada de 2011) sus resultados eran de 63,4. Esta entrada del blog Nada es Gratis recoge la evolución de esta encuesta y muestra un incremento muy importante de la desigualdad de riqueza neta durante la crisis en España. Así las cosas, y aunque los datos corroboran que España sigue siendo un país con una desigualdad de riqueza relativamente baja, los mismos datos muestran un incremento muy notable (de más de 10 puntos de Gini) durante la crisis, con lo que este argumento de una baja desigualdad puede responderse alegando que la redistribución de la riqueza sí es necesaria para revertir el intenso efecto que se inició en 2008. Además, el autor no considera que los activos con los que se ahorra en España son especialmente ilíquidos, con lo que esta menor desigualdad de riqueza puede no ser de mucha utilidad durante las recesiones, ya que es mucho más complejo disponer de tus ahorros en un momento de necesidad si están en forma de vivienda que si están en un depósito.

En el siguiente párrafo se habla de la desigualdad de renta en España, basándose en un gráfico elaborado a partir de Eurostat (aunque tampoco da la fuente), donde se muestra el índice de Gini de renta, excluidas las transferencias estatales (pensiones, desempleo…). Esta es seguramente la parte donde el autor comete más equivocaciones, en primer lugar dice textualmente:

España se encuentra ligeramente por debajo de la media Europea, y solo quedaría por encima de esta media si no se introducen en el cálculo de los ingresos rentas percibidas a través de inversiones, como por ejemplo, los ingresos provenientes de una casa puesta en alquiler.

Esto es falso ya que la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV) con la que se calcula la desigualdad de renta siempre incluye los ingresos de alquileres y rentas del capital, para comprobarlo solo hay que ir a los cuestionarios de dicha encuesta disponibles aquí. Incluyendo esos conceptos España queda sensiblemente peordel resto de países europeos, para ello solo hay que acudir a los datos de índice de Gini para renta neta disponible equivalente que proporciona Eurostat. El error que ha cometido, a mi entender, se basa en una mala comprensión del concepto de “alquiler imputado”, que se menciona en el anterior informe del IJM. Calcular el índice de Gini con alquiler imputado no supone sumar los ingresos por alquileres, sino sumar a la renta de los hogares que tienen su vivienda en propiedad o pagan un alquiler inferior al de mercado lo que deberían pagar por residir en esa vivienda. Haciendo este ejercicio los investigadores del IJM concluyen que España está en una mejor posición respecto a sus vecinos en lo que a desigualdad se refiere cuando se imputan estos ingresos, ya que la propiedad de vivienda está muy bien distribuida a lo largo de la distribución de la renta. Por todo ello estamos ante un triple error, puesto que no solo ha entendido mal el concepto de alquiler imputado, sino que lo ha representado mal, usando el índice de Gini sin transferencias estatales para tratar de representar el índice de Gini con alquiler imputado.

De nuevo, en este mismo párrafo, afirma:

Por esto mismo puede parecer que en países donde los ciudadanos son más propensos a vivir de alquiler puede haber mayores rentas e incluso menor desigualdad, pero finalmente, el poder adquisitivo será mayor en países como España, donde la gran mayoría de los ciudadanos posee una casa en propiedad, situando la desigualdad de renta española por debajo de la francesa y en términos muy similares a la alemana.

Esta afirmación puede derivar del error anterior, ya que si los españoles son propietarios y reciben ingresos por alquileres que no se reflejan en su ingreso, tanto la renta como la desigualdad (al estar la riqueza “bien” distribuida) estarán sesgadas negativamente. Por otro lado, puede ser que considere que el poder adquisitivo es la renta resultante tras pagar gastos de vivienda, con lo que estaríamos ante otro error de concepto, en este caso de poder adquisitivo.

Sobre el siguiente párrafo, y aunque es cierto que la desigualdad ha aumentado fundamentalmente por el aumento del desempleo, hay que destacar que también ha aumentado la desigualdad salarial, como puede comprobarse en la Encuesta de Estructura salarial o el módulo de salarios de la EPA, cuantificar la influencia de ambos factores es lo que se espera de un análisis riguroso, que, de nuevo, no ha llevado a cabo.

En el quinto párrafo dice lo siguiente:

El Estado de Bienestar provee cobertura de los bienes y servicios básicos para la supervivencia de los ciudadanos pero no refuerza el volumen de consumo de estos mismos en épocas de crisis.

Esto es evidentemente falso, para ilustrarlo tan solo hay que recordar el papel de los estabilizadores automáticos como las prestaciones de desempleo como instrumento determinante para sostener el consumo de las personas más pobres durante la crisis. Para ver el gran efecto de estas transferencias sobre la desigualdad solo hay que ver la evolución del índice de Gini de rentas de mercado (sin impuestos ni transferencias) en España durante la crisis, disponible aquí. El aumento de la desigualdad de mercado ha sido de más de 7 puntos, mientras que la desigualdad neta (tras impuestos y transferencias) solo ha subido en 2 puntos, la diferencia es fruto de esa “incapacidad” del estado de aumentar el volumen de renta y consumo en épocas de crisis. Además también se afirma que, se tome el índice de Gini que sea, el resultado de España casi siempre es bueno, esto es falso, ya que no solo presentamos una gran desigualdad de rentas de mercado, también una elevada desigualdad neta, la situación solo cambia ligeramente si incluimos alquiler imputado.

Por último afirma que la desigualdad en el mundo se ha reducido 0,3 puntos desde 1990 gracias a la globalización, entiendo que en este caso se refiere a 0,3 en un índice de Gini de 0 a 1. Esto es falso, ya que hablaríamos de una reducción de menos de 10 puntos, o 0,1 en su escala, los datos del Banco Mundial están disponibles aquí (pags 9-10). Es necesario aclarar también que esta reducción es a escala mundial, y que existe evidencia que apunta a que una mayor globalización en un país ya abierto al comercio puede representar ganancias exiguas para el crecimiento y grandes incrementos en la desigualdad de dicho país, así lo indican los resultados de este reciente paper, también de investigadores del FMI.

El autor dice que la desigualdad es un tema importante que debe tratarse con el rigor que le corresponde, algo con lo que yo coincido plenamente, es por ello que he considerado necesario escribir este artículo para tratar, en la medida de lo posible, de encauzar el debate sobre la desigualdad y otorgarle la veracidad que merece.

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