Muchos de los que leen esto se habrán parado al menos un segundo de su vida a preguntarse: ¿cómo el comunismo puede tener tantísimos adeptos? Si tenemos en cuenta lo que se cometió en su nombre hace menos de 100 años y lo que hoy en día se sigue cometiendo,...

Muchos de los que leen esto se habrán parado al menos un segundo de su vida a preguntarse: ¿cómo el comunismo puede tener tantísimos adeptos? Si tenemos en cuenta lo que se cometió en su nombre hace menos de 100 años y lo que hoy en día se sigue cometiendo, ¿qué razón oculta para sobrevivir a diferencia de otros movimientos los cuales han sido igual de mortíferos? A esta pregunta yo no respondería partiendo de ese comunismo que nos ha dado la tristemente fallida filosofía marxista, sino que respondería con Gramsci. Él es la razón que hoy del comunismo se hable entre risas, dando como resultado la “sordera moral”, término acuñado por Martin Amis en “Koba el Temible”.

El comunismo está presente en cualquier recabo de nuestra sociedad, haciéndonos cómplices de su idiosincrasia y utilizándolo como la razón a la hora de analizar lo que nos rodea. Tal es nuestra perspectiva de los
distintos movimientos políticos que nunca nos cansaremos de ver películas que combaten y destruyen al nazismo (con toda la razón posible), sin embargo: ¿dónde encontramos una película sobre los gulags?¿sobre el Holodomor?¿esa igualdad de protestas ante ese sangriento siglo XX?¿sólo corrió la sangre en ese proyecto de tercer Reich? Incluso me replanteo, si el ciudadano de a pie conoce que son estos términos, mientras que “los Auschwitz” y las demas barbaridades nazis si las conocemos. Asimismo, viendo la última entrada que leí en el blog de SFL acerca del marxismo cultural en un determinado videojuego, me pregunté: ¿se venderían videojuegos donde el protagonista fuera un nazi que combate en Stalingrado contra Nikita? Todo esto en lenguaje gramsciano sería la victoria en la “superestructura”. Dando como resultado una inacción del pensamiento individual ya que la caverna mediática nos lo moldea para estar en concordancia con el resto, dejando tras de sí ese espíritu crítico.

La concepción social que tenemos acerca de este monstruo filosófico hace que estemos censurados por lo políticamente correcto y bajo ese peso de la caverna mediática. Es por ello que hoy en día han blindando su nombre de un cierto buenísimo que provoca que considerarse comunista es “gratuito” mediáticamente. Mientras que fascista te puede causar lo que lógicamente debería traer, problemas. Día tras de día vemos como se celebran actos en pro no ya del comunismo, si no de ese terrible monstruo que fue la URSS, como el de la Universidad de Granada o el año pasado tras los distintos festejos por el aniversario de la revolución de Octubre. Así pues, no entra en razón cómo a este movimiento sale impune ante las atrocidades que cometió y sigue cometiendo. La nueva izquierda cambió las balas por los votos y desde el foro de Sao Paulo se forja aquel movimiento político que es “el socialismo del siglo XXI” parafraseando Hugo Chávez.

¿Por qué los nazis son considerados unos racistas sin límites y los bolcheviques hombres con buenas intenciones? Con todo esto no pretendo deslegitimar a cualquier otro movimiento político, simplemente darle al comunismo la posición social que corresponde en función de las atrocidades cometidas para que así se pueda hacer justicia con la historia y la sociedad. Y si a alguien no le queda del todo claro esa diferencia social que podemos encontrar con el comunismo veamos cómo Google nos dibuja dicha diferencia en la concepción social entre comunismo y capitalismo, sírvanse tristemente ustedes. La única razón que me queda para pensar de por qué todo esto sale impune, no es otra que el desconocimiento de las atrocidades que se cometieron. Y es que de no ser así, creeré en la triste frase de Stalin: “una única muerte es una tragedia, un millón de muertes es pura estadística”, conformándose así la mayor injusticia jamás vista.

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