Desde la época de los años de la Transición se nos lleva vendiendo en España el mito de la desigualdad económica entre ciudadanos de iguales derechos. La desigualdad real que ha existido siempre en nuestro país se desarrolla a través de una estructura vertical más allá de horizontal, ya que...

Desde la época de los años de la Transición se nos lleva vendiendo en España el mito de la desigualdad económica entre ciudadanos de iguales derechos. La desigualdad real que ha existido siempre en nuestro país se desarrolla a través de una estructura vertical más allá de horizontal, ya que la desigualdad real que existe actualmente es aquella que se genera entre el Estado y los ciudadanos de a pie, por los poderes que este ostenta tanto en materia económica como cavila o moral. Según lleva la izquierda difamando durante más de una década, la crisis económica habría supuesto el escenario perfecto para el enriquecimiento de las clases más pudientes a costa de las clases bajas, principalmente compuestas por asalariados. También han tratado de engañar a sus votantes diciendo que las políticas de austeridad que han desarrollado los gobiernos supuestamente “de derechas” en Europa han incrementado la desigualdad y fomentado la miseria. Eso sí, como siempre, vuelven a proponer acabar con esta desigualdad a través de más y mayores intervenciones en el mercado como un incremento del gasto publico o de las tasas impositivas a los ricos. Lo que resulta realmente hilarante es que sean capaces de exponer estas propuestas sin tener en cuenta el efecto que tendrían sobre una más que posible fuga de capitales y contracción del crecimiento económico.

Todo el pensamiento neokeynesiano sobre la desigualdad supone una verdadera falacia, ya que según datos de la OCDE, España es uno de los países de Europa con mayor igualdad en términos de riqueza, basados en patrimonio. Uno de los índices empleados a nivel mundial para medir la desigualdad es el índice de Gini, en el cual una desigualdad del 100% se representaría con un 1, mientras 0 sería la desigualdad mínima. España se encuentra en el 0,67 dentro del índice de Gini, muy por debajo de algunas potencias europeas como podría ser Alemania, que tiene un 0,78 o incluso Suecia y Dinamarca que se encuentran respectivamente en el 0,81 y 0,89. Los socialistas de todos los partidos muestran su enorme desconocimiento al respecto del asunto cuando ponen como ejemplo a los países nórdicos en términos de igualdad y Estado de Bienestar, mientras son realmente los países de Europa donde prevalece una mayor desigualdad en términos de riqueza y patrimonio.

Para que no se me trate de manipulador ni partidista haré referencia asimismo a un indicativo empleado muy frecuentemente para medir la desigualdad, tratándose de la disparidad de renta en referencia al índice Gini. Respecto a esta medición, España se encuentra ligeramente por debajo de la media Europea, y solo quedaría por encima de esta media si no se introducen en el calculo de los ingresos rentas percibidas a través de inversiones, como por ejemplo, los ingresos provenientes de una casa puesta en alquiler. Para exaltar los datos y poder hacer populismo respecto a un asunto tan grave como la desigualdad, la izquierda siempre ha pasado ampliamente de la existencia De Fuentes de ingresos alternativas y paralelas a la renta. Este mismo populismo se ejerció cuando se trató de linchar al presidente del Banco de España, Luis María Linde, por declarar que los pensionistas tenían en realidad mucho más poder adquisitivo del que se calculaba, ya que más de un 80% de los mayores de 65 años tienen una primera vivienda en propiedad, y un 60% de ellos incluso una segunda vivienda, lo que se debe contabilizar en términos de patrimonio e incluirse en el calculo de las pensiones. Por esto mismo puede parecer que en países donde los ciudadanos son más propensos a vivir de alquiler puede haber mayores rentas e incluso menor desigualdad, pero finalmente, el poder adquisitivo será mayor en países como España, donde la gran mayoría de los ciudadanos posee una casa en propiedad, situando la desigualdad de renta española por debajo de la francesa y en términos muy similares a la alemana.

Aún así, no podemos negar que se haya producido un inminente incremento en cuanto a la desigualdad de la renta durante el periodo de la Gran Recesión, pero otra cosa es que esta desigualdad haya sido causada por una revalorización de los salarios del 1% mientras las clases bajas han sufrido la consecuente devaluación de los salarios. Cabe recordar que la ciencia económica no es un juego de suma cero, y esta vez no va a ser distinto. Para poder distribuir la riqueza primero hay que crearla, pero lo que no se puede pretender es hacer una redistribución equitativa de la miseria. El incremento en desigualdad de la renta que se ha producido durante la última década, se debe principalmente al incremento masivo del desempleo durante la primera mitad de ese periodo, ampliando la desigualdad entre desempleados y asalariados, y no entre clases altas y bajas. Marx estaría muy decepcionado con este escenario, ya que se sigue tratando de promover la lucha de clases y buscar la igualdad entre ellas cuando la situación real es que la desigualdad real proviene de dentro de esas mismas clases, y es ahí donde se debe encontrar solución al asunto.

El Estado de Bienestar provee cobertura de los bienes y servicios básicos para la supervivencia de los ciudadanos pero no refuerza el volumen de consumo de estos mismos en épocas de crisis, al contrario que las políticas mal llamadas “expansivas”, como son el QE o la reducción de tipos a niveles mínimos , tratando de aumentar los niveles de demanda y consecuentemente la liquidez en el mercado. La desigualdad de consumo, basada principalmente en el poder adquisitivo es la que realmente debería preocuparnos, ya que es momentánea e incluye variaciones temporales de factores como el patrimonio o la renta, siendo así la medida más justa y completa de medir la desigualdad en un determinado país. En estos términos España se encuentra en paridad con algunas economías tan igualitarias en cuanto a poder adquisitivo como pueden ser Suecia o Dinamarca. Por lo tanto, da igual de que manera se mire o que medida dentro del índice de Gini se emplee para calcular la desigualdad, ya que España siempre se presentará como una de las sociedades más igualitarias de Europa, situándose prácticamente siempre por debajo de la media de desigualdad Europea.

Finalmente, la globalización ha sido el fenómeno económico y social que mayor crecimiento y bienestar ha generado en la economía a nivel global. Un efecto paralelo de este movimiento ha sido una reducción exponencial de la desigualdad a escala mundial. Desde 1970 más de 2.000 millones de personas han salido de la pobreza, si nos basamos en el umbral de la pobreza de ingresos de 1,5 dólares al día estipulado por la ONU. Asimismo se ha reducido en 0,3 puntos en índice de Gini a escala global desde 1990, lo que muestra la ineficiencia de la izquierda respecto al cálculo matemático y su ignorancia respecto a la economía. Promovamos la libertad para asegurar la prosperidad.

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