A nadie le gusta pagar impuestos, que como bien indica su nombre, son coactivos, los pagamos por obligación, de lo contrario, los llamaríamos voluntarios. Desafortunadamente, no nos podemos escapar de ellos, a saber, un mundo anárquico suena más a utopía que a otra cosa en estos momentos, de hecho, quizás...

A nadie le gusta pagar impuestos, que como bien indica su nombre, son coactivos, los pagamos por obligación, de lo contrario, los llamaríamos voluntarios. Desafortunadamente, no nos podemos escapar de ellos, a saber, un mundo anárquico suena más a utopía que a otra cosa en estos momentos, de hecho, quizás no sea la solución más adecuada para generar prosperidad y garantizar la libertad en sentido negativo —defensa de la propiedad privada, que comienza en nosotros mismos y en nuestra vida—.

Un second best en materia fiscal, por lo tanto, es aquel en el que sin poder estar en condiciones de lograr la mejor solución —a juicio de anarquistas, minarquistas u otro tipo de liberales—, es al menos conocer lo que pagamos en impuestos y, por supuesto, lo que recibimos. Fuera de todo debate de ética y justicia del que se acaba de mencionar en el párrafo anterior, conocer el panorama de los impuestos es necesario para que la gente de a pie pueda reclamar a los políticos una mayor responsabilidad en relación a lo que gastan e ingresan a través de los impuestos.

El think tank Civismo es una de las instituciones que presta más esfuerzos a la hora de realizar una foto del panorama tributario en España tratando de responder a la cuestión sobre ¿cuántos impuestos pagamos?, además, este año ofrece datos sobre la cantidad de servicios que percibimos a cambio, algo necesario, puesto que sino la cuenta saldría negativa, a saber, si el Estado solo nos cuesta dinero no estaríamos siendo justos en el análisis.

Antes de comentar los datos principales me gustaría destacar un error que presenta el informe realizado por Civismo a la hora de calcular el IVA que pagamos cada año, puesto que si bien el estudio estructura los cohortes según edades —16 a 29 años; 30 a 44 años, 45 a 64 años y más de 65 años—, en el IVA toman dichos grupos para estimar su gasto monetario a partir de la Encuesta de Presupuestos Familiares, hasta ahí nada que decir, pero después toman un artículo de Kenn Garry Chua y Josep Pijoan-Mas —es del 2013, y lo llevan empleando en sus informes desde 2016— y toman como válidos los tipos para todos los cohortes, cuando existen diferencias sustanciales en los patrones de consumo, como muestra la gráfica siguiente para el año 2015, y que se podría acercar más a la realidad.


Fuente: INE

Con estos datos concluyen que la “presión fiscal efectiva ligada al IVA se mueve por encima del 13% en todos los grupos de edad, sin grandes modificaciones incluso tomando en consideración las diferencias de ingresos”, algo imposible de determinar con la metodología que han empleado. Ese porcentaje lo sacan del artículo de Kenn Garry y Josep Pijoan-Mas, pero ojo, este habla de deciles de gasto, no de ingreso.[i]


Fuente: Kenn Garry y Josep Pijoan-Mas.

Yendo al dato más interesante del estudio, y omitiendo el error en el cálculo del IVA, llegamos al dato más interesante, que es el día de la liberación fiscal, esto es, ¿a partir de qué día dejamos de pagar impuestos? En 2018 hemos dejado de ser “esclavos” fiscales el 27 de junio, un día menos que el año pasado, debido a las rebajas de impuestos previstas en los Presupuestos Generales del Estado aprobados ayer en el Congreso. Si bien, por cohortes, dicho día varía de manera sustancial, sobre todo para las personas mayores de 65 años (16 de mayo), debido a la menor fiscalidad que soportan los pensionistas.


Fuente: Civismo

En total, dedicamos 177 días a pagar impuestos, lo que prácticamente corresponde a la mitad del año. Por impuestos, las cotizaciones sociales (102 días), IRPF (35 días) e IVA (25 días) se representan la mayor carga tributaria.

Por Comunidades Autónomas también existen diferencias, siendo Ceuta y Melilla, debido a su régimen fiscal más favorable (24 de junio), La Rioja (26 de junio) y Canarias (28 de junio), los que presentan una liberación fiscal más temprana; en el lado opuesto, en Cataluña (5 de julio), Cantabria (3 de julio) y Castilla-La Mancha (2 de julio) el día de la liberación fiscal se “celebra” más tarde.

Pero, ¿quién se beneficia del pago de impuestos? Tomando los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares y la distribución de la población se obtiene la demanda para cada cohorte de edad de los distintos bienes y servicios públicos, siendo los principales beneficiarios, como no podría ser de otra manera, las personas mayores de 65 años, debido al peso de las pensiones públicas (15.454 euros) y que explica en un 70% la diferencia entre impuestos pagados y prestaciones percibidas para la población en edad de trabajar.


Fuente: Civismo

 


Fuente: Civismo

En definitiva, en torno al 80% de la población paga más impuestos de los que recibe, situándose la media de la liberación fiscal en el 27 de junio. La redistribución existente en España es, sobre todo, intergeneracional, a saber, aportamos entre 3.515, 33 euros y 7.775,23 euros más de lo que percibimos en aras de percibir un beneficio neto de 17.768,49 euros al año en el momento en el que nos jubilemos; sin embargo, la Seguridad Social muestra un déficit tan abultado ya no sólo por la relación presente entre activos y pasivos, sino también por el incremento de la esperanza de vida lo que se traduce en que a los 12 años de jubilarnos,  la Seguridad Social nos ha devuelto todo lo que hemos cotizado y todavía viviremos 10 años más, según indica José Antonio Herce, uno de los especialistas más prestigiosos en el estudio de pensiones en España, y es que tenemos una pensiones “injustas por exceso”.

[i] Aunque el error lo he detectado una vez hecha la lectura del informe,  he podido comprobar que Ángel Martínez Jorge (@amjorge15) también ha indicado el mismo fallo en Twitter, así que me veo en la obligación de citarle.

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