Con el juicio del «procés», los casos de Juana Rivas o Ángel Hernández, y teniendo en cuenta las elecciones generales del 28 de abril y, las municipales, autonómicas y al parlamento europeo del 26 de mayo, la palabra «indulto» ha estado muy presente en los debates de nuestros políticos.

Sin embargo, con el indulto pasa lo mismo que con las personas que no han visto nunca Juego de Tronos: saben más o menos de qué va, pero, a la vez, no lo saben («you know nothing, Jon Snow»).

En este artículo vengo a explicar de la forma más completa posible todo lo relativo a esta figura de nuestro ordenamiento juridico.

I.-INDULTO: ¿QUÉ ES?

El indulto es una causa de extinción de la responsabilidad penal que supone el perdón de la pena, aún siendo el sujeto culpable. Esta institución, viene regulada en la Ley de 18 de junio de 1870 estableciendo reglas para el ejercicio de la gracia de indulto (en adelante, LI). La Ley 1/1988, de 14 de enero introdujo modificaciones en las reglas aplicativas de la LI.

En ocasiones la pena es justa en abstracto, sin embargo resulta ser contraria a la equidad en caso concreto. Si acudimos al art. 4 de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal (en adelante CP), vemos que se establece que el Juez o Tribunal acudirá al Gobierno exponiendo lo conveniente sobre la derogación o modificación del precepto o la concesión de indulto, sin perjuicio de ejecutar desde luego la sentencia, cuando de la rigurosa aplicación de las disposiciones de la Ley resulte penada una acción u omisión que, a juicio del Juez o Tribunal, no debiera derlo, o cuando la pena sea notablemente excesiva, atendidos el mal causado por la infracción y las circunstancias personales del reo.

El indulto, es una de las causas que extinguen la responsabilidad criminal que regula el art. 130.1. 4º CP.

II.-¿QUIÉN CONCEDE EL INDULTO?

En virtud de lo dispuesto en el art. 62.i) CE, corresponde al Rey ejercer el derecho de gracia con arreglo a la ley, que no podrá autorizar indultos generales. y con el indispensable refrendo que traslada la responsabilidad del acto a las personas que lo refrenden, tal y como dispone el art. 64 CE. Por los principioos que informan la Monarquía parlamentaria, esta potestad no es ejercida materialmente por el Jefe del Estado, sino por el Gobierno. Es decir, que el ejercicio del derecho de gracia es una facultad sustancialmente gubernamental.

Es una de las funciones que se encomiendan a la legalmente a la Corona y que parece un vago recuerdo de aquellas facultades judiciales que en su día ostentó, como residuo histórico del poder absoluto del Soberano, y como excepción al principio de cumplimiento de las sentencias judiciales, proclamado por el art. 118 CE.

III.- CONDICIONES PARA SU CONCESIÓN

Para conceder el indulto, han de cumplirse una serie de requisitos que podemos deducir haciendo una lectura positiva del artículo 2 de la LI, que regula las excepciones para proceder a la concesión del indulto:

• Que se haya dictado sentencia firme.

• Que la sentencia esté pendiente de ejecución.

• Que el penado esté a disposición del Tribunal sentenciador para el cumplimiento de la condena.

En el apartado tercero de este artículo 2 LI, se hace mención a los reincidentes en el mismo delito o en otro cualquiera por el cual hubiesen sido condenados por sentencia firme. Si seguimos leyendo, podemos ver una «excepción de la excepción», dado que se hace referencia al caso en el que a juicio del Tribunal hubiera razones suficientes de justicia, equidad o conveniencia pública suficientes para otorgar el indulto.

Por otra parte, especial mención tiene el art. 15 LI, que hace referencia a una serie de condiciones tácitas de todo indulto:

• Que no cause perjuicio a tercera persona, o no lastime sus derechos.

• Que haya sido oída la parte ofendida, cuando el delito por el que hubiera sido condenado el reo fuere de los que solamente se periguen a instancia de parte.

IV.- EXCLUSIONES

Además de las excepciones mencionadas en el art. 2 LI, en el art. 102 CE se hace mención a la responsabilidad de los miembros del Gobierno. En su apartardo tercero se establece que la prerrogativa real de gracia no será aplicable si la acusación fuere por traición o por cualquier delito contra la seguridad del Estado en el ejercicio de sus funciones.

Por otra parte, en el art. 87. 3 CE, referido a la inciativa popular, establece que no procederá dicha iniciativa, entre otras cuestiones, lo relativo a la prerrogativa de gracia.

V.- LÍMITES DEL INDULTO

Hay una serie de límites para proceder a la concesión del indulto. A parte de los señalados en el art. 2 LI, hay que hacer mención a que:

• En el art. 6 LI se establece que, el indulto de la pena principal llevará consigo la de las penas accesorias, siendo necesaria una mención especial en la concesión respecto de algunas de estas penas accesorias. Sin embargo, se establece que no se comprenderá nunca la indemnización civil.

• En el art. 9 LI se establece que el indulto nunca se extenderá a las costas procesales.

VI.- TIPOS DE INDULTO

El indulto puede ser:

• Total: Será total toda la remisión de todas las penas a que hubiese sido condenado y que todavía no hubiese cumplido el delincuente. Se otorgará este tan sólo en el caso de existir a su favor razones suficientes de justicia, equidad o utilidad pública, a juicio del Tribunal sentenciador.

• Parcial: Será parcial cuando se produzca la remisión de alguna o algunas de las penas impuestas, o de parte de todas en las que hubiese incurrido y no hubiese cumplido totalmente el delincuente. También será parcial cuando se produzca la conmutación de la pena o penas impuestas al delincuente en otras menos graves.

Tiene preferencia la conmutación de la pena impuesta en otra menos grave dentro de la misma escala gradual. Aunque, como precisa el art. 12. II LI, podrá también conmutarse la pena en otra de distinta escala cuando haya méritos suficientes para ello, a juicio del Tribunal sentenciador o del Consejo de Estado, y el penado además se conformare con la conmutación.

VII.- ¿QUIÉN PUEDE SOLICITAR EL INDULTO?

Los penados, sus parientes o cualquier otra persona en su nombre, sin que resulte necesario poder escrito que acredite representación, lo cual resulta ser una muestra de las pocas formalidades de su tramitación.

• Por otra parte, también pueden hacerlo el Tribunal sentenciador, o el Tribunal Supremo, o el Fiscal de cualquiera de ellos.

• Directamente el Gobierno, puede mandar formular el oportuno expediente para la concesión de indultos con arreglo a esta Ley.

• En el art. 206 del Reglamento Penitenciario se prevé la posibilidad de que la Junta de Tratamiento, previa propuesta del Equipo Técnico, podrá solicitar del Juez de Vigilancia Penitenciaria la tramitación de un indulto particular.

Facebook
Google+
Twitter
Reddit
LinkedIn
WhatsApp