El liberalismo es el sistema correcto. Pero si las cosas ‘deben’ ser así, ¿por qué no son así? Si el liberalismo es el mejor sistema, ¿cómo es que por dinámicas evolutivas no es el sistema que tenemos? ¿O es que quizá no es el 'mejor' sistema...?

Tuve la suerte de conocer el liberalismo desde muy joven de la mano de un amigo muy influenciado por Hayek. A los 17, ya entendía gran parte de la lógica de la libertad individual y sus ventajas. A los 19 llegué a Madrid y en cualquier discusión política tenía todas las respuestas. Sabía cómo ‘debían’ ser las cosas e intentaba que los demás lo entendieran. A partir de entonces (ahora tengo 26) he ido sufriendo un proceso de transformación difícil de explicar. No recuerdo si fue viendo alguna charla concreta o a lo largo del tiempo rumiando una serie de preguntas.

La cuestión básica que me planteaba y que era reforzada con cada nuevo conocimiento que adquiría podría enunciarse como algo así: si las cosas ‘deben’ ser así, ¿por qué no son así? Si el liberalismo es el mejor sistema, ¿cómo es que por dinámicas evolutivas no es el sistema que tenemos? Crecí en círculos conservadores. Se podría calificar al Diego de 19 años de (ingenuo) iusnaturalista Rothbardiano tirando al anarcocapitalismo. Ahora sigo defendiendo las mismas posturas de puertas para afuera. Pero de puertas para adentro o con cualquiera que está dispuesto a charlar con sinceridad, soy incapaz de mantenerme iusnaturalista, anarcocapitalista y en ocasiones hasta liberal.

De puertas hacia adentro me veo incapaz de utilizar en mi discurso los ‘debería’. ¿Cómo que debería? ¿Quién debería? ¿Y por qué debería? Ya no le veo sentido. Para explicar bien este lío quizá deberíamos hacer una distinción entre 2 planos de discurso distintos. El primero lo podríamos llamar ‘los quiero’. Yo soy liberal porque quiero que esos principios rijan el orden social. El segundo, el plano descriptivo. Yo creo entender cómo funciona el mundo y creo que el orden social va a ser X. Y X puede no ser liberal.

Pero entonces, ¿por qué soy liberal? ¿Por qué quiero algo que no puedo tener? ¿Qué sentido tiene? El orden social va a ser el que sea independientemente de lo que yo desee. Así que en este sentido se podría decir que dejé de ser liberal. Me empezó a parecer más interesante simplemente entender y quizá intentar descubrir ese X hacia el que nos movemos y qué factores pueden determinarlo. Claro que siempre opera algún tipo de sesgo y tras cada idea, un subproceso de mi mente siempre intenta que ese X sea el liberalismo mediante alguna rebuscada explicación.

Voy a dividir lo que queda en 3 partes para intentar poner algo de coherencia a mis ideas: aceptación de problemas, posibles soluciones y herramientas útiles.

Aceptación de problemas

  1. El socialismo sí es posible y sí existe. De hecho, pueden existir grupos en los que un socialismo sea la forma más funcional de organización. Estoy pensando en grupos pequeños donde se puede vigilar a todos, llevar una contabilidad mental de favores o establecer una escala objetiva de valor. Además, lo definas como lo definas, el socialismo no va a ser un concepto que se es o no se es, va a ser algo continuo, gradual. No tiene sentido (de puertas para adentro) decir que es imposible. Dejémoslo en que el socialismo genera problemas de cálculo económico en la sociedad extensa actual.
  2. La sociedad sí existe con todos los atributos que le queramos poner (tipo ‘voluntad social’). Podemos meternos en temas de lenguaje, pero lo importante es que mediante un concepto (sociedad) encapsulo una parte de la realidad más o menos coherente, cohesionada, interrelacionada; que mi interlocutor es capaz de entender y diferenciar. De puertas para adentro no tiene sentido negar esto. Es como negar que la familia existe porque solo existen personas o que el ser humano existe porque solo existen células. Otra cosa es que esos supuestos atributos estén muy dispersos y no sea adecuado utilizarlos.
  3. Centralizar decisiones también tiene sentido. El problema del cálculo económico en el socialismo no es sino una particularidad dentro de un marco más completo: la cibernética. Hace poco, en la charla de Francisco Capella en Value School sobre economía conductual, escuche un ejemplo genial sobre esto. Capella hablaba sobre el libro de Jonathan Haidt y el ejemplo del elefante y el jinete explicando que muy probablemente es el elefante el que manda y el jinete simplemente justifica o corrige marginalmente el rumbo. Igualmente, el cuerpo humano es un sistema con decisiones más centralizadas y menos. Según para que tareas, nuestro sistema de control opera más centralizadamente (acción propiamente intencional) o menos (latir del corazón, respirar, reflejos…). El ejemplo paradigmático que suelo escuchar como tarea más centralizada es la defensa, la guerra: el general manda. Pero incluso en la guerra lo que tenemos es un mix: el general no puede estar controlando si un soldado golpea con la derecha o con la izquierda. Y dentro de ese mix, ¿de qué podría depender que una tarea sea centralizada o descentralizada? Pues una hipótesis que se me ocurre sería de lo ‘líquida’ que sea la tarea, de lo igualmente valiosa en cualquier situación, de lo poco especifica e interconectada con otras tareas. El corazón no necesita coordinarse con ninguna otra tarea del cuerpo humano. Su latir es igualmente efectivo hagan lo que hagan el resto de órganos.
  4. Con el liberalismo no todos ganan. Si comparamos el sistema actual con el anarcocapitalismo que tenemos en la cabeza podemos pensar que toda la sociedad gana. Y ciertamente el concepto de bien común o de justicia para cualquier liberal es sinónimo de libre mercado. Pero no hay que olvidarse que con cualquier cambio en las reglas de juego va a haber individuos que salgan perdiendo. En este caso podemos pensar en todos los que ahora están cerca del poder. A ellos no les interesará pasar a un sistema más libre.
  5. Por dinámicas evolutivas, los sistemas, las reglas, deban ser probablemente funcionales; pero nada exige a priori que sean universales ni simétricas. Siempre me imagino el mismo ejemplo. Dos sedentarios, uno fuerte y otro débil, que viven a 1 km de distancia. Todos los días el débil recoge 10 manzanas. Y todos los días el fuerte va a casa del débil, le da una paliza y se lleva 5 manzanas. Probablemente, tras varios días con esta dinámica descubran una regla más funcional que maximice la utilidad de ambos dado el equilibrio anterior. Por ejemplo, el débil le lleva 4 manzanas al fuerte o simplemente se ahorran la paliza que es costes para ambos. O incluso podrían hacer un intercambio temporal: esta semana no te doy manzanas, pero la semana que viene te doy el doble. Pero nada exige que la regla sea simétrica y de hecho no es posible que lo sea en el ejemplo expuesto.

Posibles soluciones

Como comentaba, no veo nada que indique que un sistema liberal con reglas universales y simétricas vaya a llegar. Más bien veo lo contrario. En una sociedad en la que el poder está desigualmente distribuido entre las personas, no veo cómo es posible alcanzar reglas simétricas. El de izquierdas saltará: “pues redistribuyamos el poder”. En fin… Eso no es posible. Me refiero a poder de raíz, naturalmente adquirido: inteligencia, fuerza, persuasión, engaño, dinero… redistribuir el poder es simplemente imposible. Es como cuando tu madre de pequeño ‘te deja elegir’… ¡siempre que aciertes! Ahora eso me lo hace mi mujer…

Y en esa sociedad, incluso aunque se convenciera a todos los ‘poderosos’ para aceptar reglas simétricas, el incentivo seguiría ahí. Lo único que se conseguiría sería aumentar los beneficios relativos de aquel ‘poderoso’ que emplee su poder. Con este marco, ¿hasta qué punto podemos esperar que acontezca una sociedad liberal siendo que siempre va a haber individuos más capaces que otros en aprovecharse de los demás? ¿Cómo puede desaparecer ese incentivo, esa capacidad de explotar?

Pues quizá nunca llegue una sociedad liberal. Pero sí creo que hay acontecimientos o circunstancias que alteran la ponderación de poderes resultando en normas más simétricas. Por ejemplo, una idea que se me pasa por la cabeza es la de la invención de las armas de fuego. Antes de eso, la fuerza bruta sería probablemente un gran poder. Después, un niño podría ser capaz de matar a varios adultos. Creo que ese descubrimiento pudo igualar un poco la capacidad de explotar.

¿Y qué podría en la sociedad actual igualar la distribución de poder? Pues creo que en la sociedad actual una de las principales fuentes de poder es el engaño. La izquierda como ideología, por ejemplo, me parece una herramienta muy poderosa para hacer que la izquierda como grupo social opere contra sus propios intereses (y a favor de intereses ajenos). En este sentido, si se destapara el engaño, transitaríamos probablemente a un nuevo equilibrio con una distribución de poder más uniforme.

¿Pero se puede hacer entender a millones de personas que las ideas que defienden y que intuitivamente ven adecuadas les perjudican y que las ideas que atacan les benefician? Probablemente no. Pero quizá no sea necesario… Yo jamás he visto la tierra desde el espacio, pero rechazo inmediatamente a cualquiera que diga que es plana. Es como un tick, desconecto.

Ceder una pequeña parte de tu libertad a un tercero puede parecer menor, sin gran importancia. Pero la sociedad es muy compleja y el individuo no puede prever las consecuencias de ceder esa parcela de soberanía. Precisamente por eso podría desarrollarse un rechazo automático, un meme cultural, una idea que empuje a cualquier individuo, de forma irracional, a rechazar a cualquiera que le pida una parte de su libertad: “no se para qué la quieres y el trato parece bueno, pero como no sé, y no sé qué no sé, paso de esta supuesta oportunidad de ganancia”.

De esta manera, en mi opinión la izquierda como grupo social debe ser un aliado. El sistema no puede cambiar sin quitar a la izquierda la venda de los ojos. Al menos yo no lo veo. Pero, aun así, ni siquiera sé si todo lo anterior es, desde el plano descriptivo, posible. A nivel grupal, ¿existe el incentivo a que la izquierda descubra el pastel? ¿Es una sociedad con una izquierda recelosa de ceder su libertad más adaptativa que otra con una izquierda explotada? ¿O por el contrario los incentivos están en el lado opuesto superponiendo oligarquía sobre oligarquía a modo de pirámide?

Herramientas útiles

Enumero una serie de ideas o marcos mentales que me han sido muy útiles a mí para convencer tras habernos dado de cabeza primero con todo el cuerpo teórico previo. Son algo así como la última bala: “y toma esta, por si te queda todavía alguna duda”. Creo que son ideas que pueden ayudar a generar ese rechazo automático a ceder soberanía personal.

  1. Calculo económico. Obviamente, explicar el problema del cálculo económico. Los precios libres son la mejor forma de extraer las preferencias sociales. La planificación central opera a ciegas.
  2. El teorema de Arrow. No es posible diseñar un sistema de votación que permita reflejar las preferencias de los individuos en una preferencia global de la comunidad. Problemas de intensidades y de intensidades de rechazo. Si lo intentas mejorar probablemente llegues a algo parecido a un sistema de precios libres.
  3. Los fallos de mercado no existen. Puedes hablar de ‘fallo’ cuando eres capaz de comparar imaginando una alternativa preferible. En este sentido, cuando piensas en la alternativa preferible a ‘fallo de mercado’ y dicha alternativa la intentas concretar, descubres que es eso, imaginaria e imposible. Llegas a los fallos de estado. Por ejemplo, el ser humano tiene sesgos y por eso se da tal error en el mercado. Si la gestión de la cosa se la encomendamos a los políticos que no tienen sesgos todo queda arreglado.
  4. En general cualquier idea de public choice. Una vez has agotado todas las vías jugando en defensa (defendiendo el mercado libre), puedes pasar a jugar en ataque (atacando al Estado) y hacerle ver a tu interlocutor que todas las alternativas a tus propuestas no existen o tienen enormes problemas. Por ejemplo, cualquier cosa que proponga del tipo “pues el Estado debería hacer una regulación sobre esto que diga tal” es imposible. Terminaría con el Estado haciendo la regulación, pero no es posible que diga tal, dirá pascual porque será copada por grupos de presión con intereses concentrados que insertaran clausulas en su propio beneficio.

 

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