Les seré sincero. Esta semana no iba a escribir sobre EEUU, es más, pensaba escribir sobre el programa económico del PP y sus nuevas propuestas para reformas en esta área tras la Convención Nacional de este partido, a la cual asistí invitado hace un par de semanas. 

Pero a veces cambiamos de idea, y he de aclarar que este articulo surgió de una conversación con un buen amigo mío sobre la causa de la supuesta mayor riqueza en aquellos estados de América gobernados por los Demócratas frente a los estados supuestamente de rentas más bajas, que coincidían ser lo estados gobernados por los Republicanos, y como tal, los estados que tenían mayor libertad económica y personal. Este falso dato había sido ya esgrimido en ocasiones anteriores como punta de lanza de algunos socialdemócratas en defensa de las políticas de intervencionismo económico de los Demócratas americanos. Relacionar el crecimiento, desarrollo o ingresos de una determinada economía únicamente a las políticas puestas en marcha por su gobierno es un grave error de simplificación, sobre todo en una economía del tamaño de la americana. Por ello, hoy me he propuesto desenmascarar la mentira de que los estados azules (gobierno Demócrata) son más ricos y prósperos que los estados rojos (gobierno Republicano). Pero primero, hagámonos una idea del tamaño de la economía americana a nivel general.

La economía americana es enorme. Eso lo sabemos todos. ¿Pero cómo de grande exactamente? Pues bien, el PIB total de EEUU es de $19.4 trillion, y casi cualquiera de sus estados tiene un PIB per cápita mayor que los países más ricos de Europa, con algunos estados como Misisipi con un PIB per cápita mayor que el de Dinamarca o Suiza. La mayor economía de EEU es California, con un PIB estatal de $2.75 trillion en 2017… ¡Mayor que el PIB total de Reino Unido, siendo este de $2.62 trillion!, pero es que además, California tiene una fuerza laboral de 19.3 millones de personas frente a los 33.8 millones de individuos que trabajan hoy en día en el Reino Unido. Como pueden observar, el nivel de productividad es enormemente mayor, y la eficiencia técnica de su capital más de lo mismo. Es decir, Reino Unido necesitó una fuerza laboral un 75% mayor que la que California para producir un 95% de su PIB.

Les pondré un ejemplo que todos seguramente conozcan. El estado de Nueva York con un PIB de $1.55 trillion, tiene un PIB mayor que corea del Sur ($1.54 trillion)… una de las mayores potencias del continente asiático. Simplemente increíble. Si Nueva York fuese un país independiente, sería la decimoprimera (11) economía a nivel mundial por tamaño en relación a PIB, por delante de Rusia ($1.53 trillion) y de Australia ($1.38 trillion). Ahora piensen por un momento en el mapamundi que todos teníamos de pequeños en nuestra habitación. Traten de recordar la extensión y el tamaño de Rusia y Australia… y ahora piensen en el tamaño de Nueva York. ¡EEUU como país produce el 23.4% del PIB mundial con tan solo un 4.3% de la población global! Tras estos ejemplos entenderán por qué la economía americana no es comparable a ninguna otra en términos de políticas públicas, de incentivos de mercado, de atracción de capital, de desarrollo tecnológico, o simplemente en términos de productividad. La economía americana arrasa a todo aquel competidor que se ponga delante de ella. Y de eso nos beneficiamos todos por los vientos de cola del crecimiento global.

Tras haber establecido estos principios, ahora pasaremos a introducir las diferencias existentes entre los estados Demócratas y los estados Republicanos, para más tarde analizar por qué en realidad, e independientemente de lo que digan los medios mainstream son mucho más prósperos (respecto a sus recursos disponibles) y tiene mayor potencial de crecimiento aquellos estados donde la libertad económica y la responsabilidad individual son valores inalienables.

En primer lugar, hemos de calcular los diferenciales en términos de nivel de vida entre los diferentes estados americanos. Les sorprenderá saber; como dato curioso, que aquellos estados que habían sufrido una mayor devaluación salarial desde 2007 (que no solamente de PIB), como toda la zona del Medio Oeste y el famoso Rust Belt, fueron los que más fervientemente apoyaron al populista candidato Republicano en las elecciones presidenciales de 2016. Asimismo, los Estados que apoyaron en mayor medida a Donald Trump en 2016 son aquellos donde el Índice de Desarrollo Humano Americano (AHDI, por sus siglas en inglés), era mucho más bajo que la media, llegando a situarse un 25% por debajo de la misma (media en torno a 0,85 de 1) en muchos casos, mientras que los estados donde ganó Clinton fueron aquellos con mayor AHDI. Es decir, aquellos estados en peores condiciones relativas fueron los que buscaron una mayor libertad económica, independencia individual y facilidades de inversión y para hacer negocios.

Es cierto que los estados azules han tenido un mayor crecimiento económico de media desde el inicio de la Gran recesión en 2007. Desde 2010 además, las divergencias respecto al ciclo económico se han agrandado entre los estados Demócratas y los Republicanos. La disparidad media en crecimiento económico entre los estados azules y los estados rojos es un 3.5% del PIB interanualizado (con datos de CFA desde el 2013). También es verdad, que desde el pico de dicha disparidad, la brecha se ha reducido a un 1.75%, y además no por menor crecimiento de los estados socialdemócratas, sino por una mayor tasa de crecimiento en aquellos estados que presentan mayor libertad económica, como es el caso de Texas, Georgia o Utah.

Pero atención, porque al igual que hay diferencias respecto al crecimiento económico, se producen grandes diferencias asimismo respecto al nivel de vida y el poder adquisitivo de  la población en los diferentes estados, y aquí salen ganando (y por mucho) los estados Republicanos. Los estados rojos basan su economía normalmente en la producción en energética, la extracción de recursos naturales, la agricultura y la manufactura, trabajos todos ellos generalmente peor pagados (blue collar workers) que los empleos en los sectores tecnológicos, de finanzas o comercio internacional de diversas ramas (white collar workers) predominante en estados como California, Nueva York o Illinois, donde gobierna el Partido Demócrata.  Aun siendo más bajos los salarios por la estructura sectorial del mercado laboral de los estados Republicanos, prácticamente todos presentan un nivel de vida más alto por mayor poder adquisitivo debido a menores costes de vida (ajustado al PPP), sobre todo en los sectores inmobiliario, de productos básicos y de ocio. Imaginémonos un americano de clase media, que aspira a vivir el “sueño americano” de tener una casa con jardín, dos vehículos diferentes; uno de ellos solo para los fines de semana, y poder mantener una familia de dos o tres hijos con la que poder irse de vacaciones. Pues bien, este sueño es mucho más fácilmente alcanzable en el estado de Arizona que en el socialdemócrata Massachusetts. ¿Por qué? Muy sencillo, por una menor carga fiscal que posibilita la obtención de un mayor volumen de ingresos y facilita la capacidad de ahorro y la inversión productiva a nivel local. De media, según Forbes,  por ejemplo, el coste de vivienda medio mensual  por persona en los estados Demócratas es el doble prácticamente que la media en los estados Republicanos: $227 per cápita mensual frente a $119, lo que en una unidad familiar de cuatro componentes permite una renta extra de $432 solo con el ahorro en el coste de vivienda.

 

Esperen un segundo. Ahora vendrán los keynesianos a decir que lo importante no son las disparidades en coste de vida, sino el nivel de consumo en los diferentes estados. No se preocupen, porque en esto también salen ganando aquellos estados con una política fiscal más liberalizada y que ofrecen un mayor espacio al libre comercio y la innovación empresarial, es decir, los estados Republicanos. Debido al mayor coste de vida antes mencionado y a la menor renta disponible, aquellos ciudadanos que viven en los estados Demócratas de media tienen un nivel de consumo (por renta, no por crédito) cerca del 23% menor al mes. Aún si contabilizamos el valor nominal de las prestaciones estatales en términos de servicios públicos como sanidad, dependencia, educación, subsidios (que son mucho mayores en los estados Demócratas) y los sumamos como consumo, el nivel de consumo en los estados Republicanos sería aun así un 17% mayor que en los estados Demócratas (ambos datos obtenidos de un estudio elaborado por la revista Forbes acerca de la distribución de la renta y el consumo a nivel interestatal en EEUU).

Por otro lado, los mercados de capitales juegan un rol muy importante en prevenir que estas disparidades de consumo sean aún mayores (a favor de los estados Republicanos), ya que permiten un mayor consumo interestatal y un mayor apalancamiento entre los diferentes estados. Según un paper del CFA Institute, los mercados de capitales ayudan a reducir casi en un 43% la brecha de niveles de consumo entre los diferentes estados, reduciendo de manera muy importante la desigualdad a nivel nacional.

Lo que queda claramente reflejado a través de este estudio, es que las políticas de la izquierda; que supuestamente pretenden mejorar la vida de los más desfavorecidos, son las que más daño les terminan por hacer. Como siempre ha ocurrido a lo largo de la historia, la ideología que más apoya a los pobres, les permite emanciparse y viene de la mano con un mayor nivel de desarrollo e innovación es capitalismo de libre mercado. Alejemos del populismo; tanto de izquierdas como de derechas, y preocupémonos porque se garanticen las libertades y derechos básicos a todos los ciudadanos. Apostemos por una mayor libertad económica. Promote freedom and enforce prosperity.

 

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