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El anarquismo español ha estado tradicionalmente ligado al movimiento sindicalista surgido a finales del siglo XIX en Madrid y Barcelona. La consolidación de la acracia española llegó con la fundación en 1910 de la Confederación Nacional de Trabajadores (CNT), cuya importancia en el panorama obrero español iría creciendo de forma gradual hasta su práctica desaparición en 1939 con la victoria de los sublevados en la Guerra Civil Española. El anarquismo patrio siempre tuvo un carácter manifiestamente colectivista, influido por el anarquismo de raíz bakuniana.

No obstante, el colectivismo no siempre fue seña distintiva de la ideología anarquista. En Estados Unidos, el anarquismo fue de la mano de un cierto individualismo lockeano que impregnaría las obras de los principales baluartes del movimiento anarquista al otro lado del Atlántico. La figura que mejor encarnó las ideas del anarquismo individualista decimonónico en Estados Unidos fue, sin lugar a dudas, Lysander Spooner.

Teoría Monetaria y Derechos de Propiedad

Jurista de formación, Spooner nació en Athol (Massachussets) en 1808. El Pánico de 1837 (crisis bancaria que desencadenó una depresión sin precedentes hasta la fecha) le llevó a reflexionar sobre las causas de las crisis económicas. Spooner desarrolló una propuesta de reforma del sistema bancario estadounidense que, a su juicio, acabaría con las crisis financieras que recurrentemente asolaban la nación. Dicha propuesta estaba basada en acabar con los privilegios de la banca (sólo aquellas instituciones financieras con licencia gubernamental podían emitir billetes y conceder crédito) y con el patrón bimetálico que impedía la expansión crediticia que Spooner consideraba necesaria para que todos los trabajadores pudieran tener acceso a crédito. Más allá de los múltiples errores de Spooner y de su obvio desconocimiento de teoría monetaria (pensaba, por ejemplo, que una expansión monetaria rebajaría el tipo de interés de forma permanente), lo novedoso de su propuesta yacía en que no necesitaba de una regulación específica, funcionando de forma autónoma e independiente de la intervención estatal.

El individualismo filosófico fue uno de los pilares básicos del pensamiento de Spooner y, por extensión, del anarquismo norteamericano del siglo XIX. Su defensa de los derechos de propiedad se basaba en el iusnaturalismo de corte lockeano: “[Los derechos de propiedad son aquellos derechos] que un hombre tiene, contra todos los demás, al control exclusivo, dominio, uso y disfrute de cualquier cosa particular”. De acuerdo con Spooner, y siguiendo la tradición filosófica que tiene su origen en John Locke, este control exclusivo sobre los recursos se adquiere de dos maneras distintas: finders, keepers (mezclando el trabajo con un recurso que no tiene propietario) y mediante transferencia (traspasando el derecho de propiedad a un tercero).

Contra el Trabajo Asalariado: la Teoría del Valor-Trabajo

Spooner se opuso frontalmente al trabajo asalariado en base a la teoría del valor-trabajo, a saber: el valor de un bien viene determinado por la cantidad de trabajo que lleva incorporado. Aunque dicha teoría se remonta al siglo XIII en la obra de Santo Tomás de Aquino, el primero en desarrollar una teoría del valor-trabajo integral fue el economista inglés David Ricardo. En palabras de Ricardo, el valor de los bienes “depende de su coste de producción en términos de trabajo humano”.

La aceptación de la teoría del valor-trabajo conduce inevitablemente al siguiente corolario: si el precio de los bienes depende del trabajo incorporado en ellos, la diferencia entre el precio de venta y el coste de producción no es más que una ganancia ilegítima del empresario arrebatada al trabajador. Dicho de otro modo: los beneficios empresariales (la llamada plusvalía en terminología marxista) son una parte no remunerada del salario del trabajador de la que se apropia el empresario. Tal como afirma Spooner: “todo trabajador debería ser su propio empleador o trabajar directamente para sí mismo, y no para otro por un salario (…) a todo trabajador se le debería permitir conservar el fruto íntegro de su trabajo”.

Desafortunadamente, Spooner llegó tarde a la llamada Revolución Marginalista dentro de la ciencia económica iniciada por los austriacos Carl Menger y Eugen Böhm Bawerk en las últimas décadas del siglo XIX. La teoría subjetiva del valor reemplazó la noción de trabajo como determinante del valor por el concepto de utilidad subjetiva. De acuerdo con los marginalistas, la cantidad de trabajo que requiere la producción de un bien no determina su valor. Al contrario, el valor viene determinado por las preferencias subjetivas de los consumidores, esto es, por la utilidad (marginal) que los consumidores proyectan sobre los bienes. Los beneficios empresariales no son más que la justa remuneración (esto es, el interés) derivada de tomar riesgos y esperar a que finalice el proceso productivo (tiempo y riesgo son dos factores productivos más).

Spooner y el Monopolio Postal Estadounidense

A pesar de su vasta colección de ensayos y panfletos, el estereotipo de intelectual aislado de la realidad no encaja bien con el perfil de Lysander Spooner. In 1844, el masachusetiano fundó una empresa postal para competir con el Servicio Postal de los Estados Unidos que operaba como un monopolio de facto. Su idealismo le llevó a afirmar que sólo lo hacía para “poner a prueba el derecho constitucional a la libre competencia en el negocio postal”.

Su experiencia como emprendedor no duró mucho. A los pocos meses de iniciar su actividad empresarial, el Servicio Postal de los Estados Unidos acabó con el sueño de Spooner de proveer un servicio alternativo de mensajería que compitiera con el monopolio establecido. Spooner se vio obligado a cerrar debido a las múltiples multas y los gastos legales derivados de las denuncias interpuestas por el monopolio postal de los Estados Unidos.

Un Abolicionista en Defensa del Derecho de Secesión Confederado

El estallido de la Guerra Civil Americana en 1861 fue visto por muchos abolicionistas como la ocasión perfecta para terminar definitivamente con la Institución Peculiar. Por ello, la inmensa mayoría del movimiento abolicionista, encabezado por la William Lloyd Garrison y la Anti-Slavery American Society, respaldó sin reservas a la Unión frente a la Confederación, en un ejercicio de pragmatismo político notable, a sabiendas de que la motivación última de la guerra no era acabar con la esclavitud sino preservar la Unión frente a los secesionistas.

Spooner, comprometido con la cruzada antiesclavista desde muy joven, fue uno de los pocos abolicionistas que condenó duramente al Gobierno Federal por provocar “esta horrible, innecesaria y, por tanto, culpable guerra”. En su obra cumbre, No Treason, Spooner desafió la retórica lincolniana de justificación de la guerra al negar que la Confederación hubiese cometido un acto de traición al proclamar su separación de la Unión

Sin embargo, la importancia de No Treason no reside en los aspectos guerra-civilistas tratados en él. Spooner utilizó la Guerra de Secesión como pretexto para desarrollar un sistema filosófico-político-integral basado en la negación de la autoridad política del Estado. No Treason es un manifiesto anarquista en el que el autor analiza y refuta los pilares en los que descansa la teoría clásica del Contrato Social¸ abogando por una sociedad sin coacción estatal cimentada en relaciones voluntarias. En uno de sus pasajes más célebres, Spooner compara al Estado con un salteador de caminos:

“Lo cierto es que el Estado, como un salteador de caminos, le dice al contribuyente: el dinero o la vida. Y muchos, sino la mayoría, de los impuestos se pagan bajo dicha amenaza (…) El salteador de caminos se hace responsable del peligro que conlleva y del crimen que comete. [A diferencia del Estado, el salteador de caminos] no actúa como si tuviese legítimo derecho sobre tu dinero, o finge usarlo en tu propio beneficio (…) En resumen, [el salteador de caminos] no aparenta ser otra cosa que un simple ladrón”.

El cariz individualista que impregnó al anarquismo norteamericano del siglo XIX es, sin duda, fruto de esa tradición transatlántica en defensa de los derechos individuales que comienza a finales del siglo XVII, y que tiene su culmen en la Constitución de 1787. Spooner combinó esa defensa radical de la soberanía individual con el rechazo de la autoridad política del Estado propio del pensamiento anarquista. Ya sea como economista, empresario, abolicionista o filósofo, toda su obra emana de esa concepción radical de la soberanía del individuo frente a toda coacción externa que limite la libertad de acción del ser humano.

Para profundizar en la figura de Lysander Spooner, ver: When Anarchism and Individualism Went Hand in Hand: Life and Work of Lysander Spooner (1808-1887) https://uvadoc.uva.es/bitstream/10324/15750/1/TFG_F_2015_72.pdf[/fusion_text][/fullwidth]

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