Hace dos días, algunas Comunidades Autónomas como Madrid, Extremadura y Cataluña declararon las cifras reales de muertos por coronavirus en los distintos territorios. Cifras que superaron con creces las publicadas por el gobierno durante estas pasadas semanas.

Siglo XXI, Abril de 2020.

Los gobiernos autonómicos, exigieron al ejecutivo la obligación de Sanidad de contar los fallecidos en las residencias de ancianos y en sus domicilios privados. En Extremadura, los datos oficiales del gobierno computan un total de 269 fallecidos, sin embargo, ayer, el gobierno autonómico comunicó que entre el 14 de marzo y el 7 abril, habían fallecido un total de 1275 personas. En Cataluña, la cifra real de víctimas según el presidente Torra es de 7576 personas, unos datos que se mantuvieron ocultos durante días y que ahora comienzan a ser denunciados por los tribunales superiores de justicia de las CCAA por los gravísimos desfases y los datos ocultos en las cifras oficiales aportadas por el gobierno de Sánchez.

Según el recuento de todos estos datos y de cifras ocultas por el gobierno de España, los fallecidos por Coronavirus ascenderían a 30348 desde el comienzo de la crisis hasta la fecha. No hace falta ser epidemiólogo ni estar licenciado en ningún grado de medicina para reconocer cuáles hubiesen sido las medidas que debería haber tomado el gobierno para evitar la propagación de un virus con una tasa de contagio tan alta. La correcta imposición de estas medidas habría significado una disminución de las víctimas y la reducción de los miles de contagiados. Como muestran los datos, en Italia el porcentaje de sanitarios contagiados es de un 9%, en Alemania de un 6% y en España hasta la fecha, hemos alcanzado el 22%.

Sin embargo, la colección de analfabetos que nos gobierna decidieron darle más importancia al mantenimiento del poder y a la propaganda comunista traducida en eventos políticos durante el 8M. En el futuro, este día representará la miserable responsabilidad del gobierno de las probablemente 50000 muertes que habrá provocado en nuestro país. Actualmente, el número total de muertos en España se encuentra muy por encima de Italia y se sitúa como el primer país con mayor número de muertos por habitante. Hasta en las guerras los muertos se cuentan con más exactitud.

Sin embargo, hasta ahora, el gobierno no ha sido capaz de contar el número total de fallecidos en España, ni de enterrarlos con dignidad.

Vivimos en la época de los embustes, rodeados de medios de comunicación al servicio de un gobierno criminal. Canales de televisión, radio y periódicos que sólo saben alabar la cuarentena y romantizar el encierro de todo un país, mientras decenas de personas al día mueren solas en sus domicilios. E Cataluña, las personas mayores de X años ya no son atendidas por los servicios sanitarios. En su lugar, les inyectan morfina o cualquier otro calmante, y les dejan morir.

En las redes sociales, observamos miles de retos, nominaciones y otros tantos chanchullos que sólo evidencian una vez más, la irresponsabilidad de la sociedad española. No hay publicaciones sobre el luto o el recuerdo a las víctimas, solo aplausos y música, día tras día. La solidaridad en las redes durante sucesos como el 11M, los atentados de París, el 11S y otros, fueron indescriptibles. Sin embargo, en momentos como este, con muchísimos más fallecidos, la solidaridad parecer no existir entre los españoles, sólo el postureo y las fotos todos los días a las 8. Eso sí, bien puntuales, como debe ser.

Resulta preocupante cómo hay más publicaciones sobre la feria de abril que sobre los más de 20000 muertos por Coronavirus en España. Es vergonzoso, como estudiante de Relaciones Internacionales y como ciudadana, ver cómo la juventud no quiere ser consciente de la realidad de nuestro gobierno, de los delitos que está cometiendo y de las terribles consecuencias que tendrá todo esto para el futuro de nuestro país.

La censura ha vuelto a España más fuerte que nunca, donde parece que no sólo los intelectuales se muestran en apoyo del socialismo sectario, sino que empresas como Twitter también se han rendido ante el gobierno de Sánchez. Cuentas que son eliminadas, bloqueadas y hackeadas diariamente, y tendencias y hashtags que son censuradas.

Hace dos días, el Jefe de la Guardia Civil declaró que su nueva misión sería la de “minimizar el clima contrario a la gestión del gobierno”. En otras palabras, piensan silenciar a todos aquellos que pretendemos denunciar los delitos, las mentiras y las violaciones de libertades por parte del gobierno. Y lo harán, por las buenas o por las malas.

Nunca nos habíamos encontrado ante ninguna situación similar durante las últimas décadas. Todos los días son de luto, son días de soledad en las calles de toda España, de encierro y de reclusión, y son días de incertidumbre, de desasosiego y de miedo por el futuro.

Somos la cuarta potencia de la Unión Europea, contamos con uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo, o al menos, o eso pensábamos hasta ahora. Sin embargo, al parecer nadie contaba con que nos gobierna el ejército de delincuentes más miserable de la historia de España.

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